Las urracas. Los picas. Las garzas. Las maricas.
Muchos nombres son los que recibe esta divertida ave con fama de ladrona.
Perfectamente adaptada a la convivencia con nosotros en las ciudades, suelen juguetear donde trabajo. Me parecen unos pájaros simpáticos con un aire desgarbado cuando andan con esas patas tan largas, y bastante elegantes cuando despliegan sus alas alzando el vuelo.
Desde hace tiempo que me rondan por la cabeza, con su tcha-tcha-tcha, fisgoneando por si llevo pendientes brillantes que llevarse a su nido de tesoros.
Vienen y van. Y aquí están.

No hay comentarios:
Publicar un comentario