Ha sido un verano de diferencias. De contrastes. Ha sido unos de los mejores y de los peores.
Y sin quererlo se posaron en mi cabeza muchos pájaros. De repente no me dejaban dormir. Me quitaban el sueño y el hambre.
Se alojaron en mi pelo, me enredaron los rizos, las ideas, las ganas. Y fueron anidando poco a poco una sensación de dulzura, de ternura, que ahora no quiero que se vayan. Ya acabó el verano, pasa el otoño y llegará el invierno. Son libres, vuelan donde quieren, pero siempre vuelven a cobijarse entre los mechones de mi pelo, a revolverme el flequillo, a despeinarme. Esos pájaros que se llevan volando mis ideas entre sus picos y las pasean por el cielo. Estos son mis pájaros en la cabeza.
Aquí os dejo con unos dibujos preparatorios para algunas de las acuarelas que estoy realizando.








M¡encantan els teus ocells
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